12 de octubre de 2010

CAPERUCITA ROJA (MARCADORES DEL DISCURSO)


LA HISTORIA DE CAPERUCITA ROJA

Esta es la historia de Caperucita Roja contada por el lobo. Los párrafos están descolocados. Ponlos por orden para que la historia tenga sentido. 

A. En fin, así terminó todo, pero la abuela nunca llegó a contar la verdadera versión de la historia. Poco tiempo después se corrió la voz de que yo era malvado y me comía a niñas indefensas cuando caminaban por el bosque. En consecuencia, la gente dejó de hablarme y me vi obligado a abandonar aquel bosque y buscar un nuevo hogar en el que ser feliz. 

B. De pronto, la abuela se acordó de que aún no le había dado de comer a las gallinas. Así que salió un momento de la casa para ir al corral y me dejó esperando dentro por si llegaba Caperucita. Como tardaban tanto, me permití el lujo de ponerme el pijama de la abuela y meterme un rato en la cama para descansar. Cuando por fin llegó Caperucita la invité a entrar mientras yo seguía acostado en la cama. 

C. El bosque era mi casa. Lo cuidaba y lo tenía bastante limpio. Pero un día, mientras barría la basura que los domingueros habían dejado por el suelo, oí unos pasos detrás de mí. Di un salto para poder esconderme detrás de un árbol y vi a una niña que venía caminando por la senda con una cestita de mimbre. 

D. A continuación arremetió contra mis ojos saltones. Con esta, ya era la segunda vez que esa muchachita se metía conmigo. No obstante, respondí haciendo de tripas corazón y le dije que mis ojos saltones me servían para verla mejor. 

E. No siendo suficiente con las dos primeras ofensas, se metió conmigo por tercera vez consecutiva. Lo cierto es que tengo unos dientes muy grandes, pero eso es de nacimiento y siempre los tendré así. Ya sé que tendría que haber afrontado la situación con más calma, pero no pude contener mi rabia e indignación. Salté de la cama furioso y le dije que mis dientes largos y afilados servían para comerla mejor. 

F. Ningún lobo, siendo sincero, se comería una niña así, pero esa loca empezó a correr por toda la casa burlándose de mí y cuanto más me acercaba a ella, más gritaba. Me quité el vestido de su abuela pero eso fue aún peor. De repente se abrió la puerta y apareció un guardabosques alto y fuerte con un hacha en la mano. Lo miré fijamente y me di cuenta de que empezaba a ser difícil permanecer en esa casa. De modo que salté por la ventana y me escapé lo más rápido que pude. 

G. Pues bien, me contestó que se llamaba Caperucita Roja y que iba a casa de su abuela a llevarle comida. Su explicación me pareció bastante convincente, sin embargo, era una extraña y no podía fiarme ciegamente de ella. Por ese motivo tomé la decisión de vigilarla mientras avanzaba por la senda y asegurarme así de que efectivamente se dirigía a casa de su abuela. Después de un rato me cansé de perseguirla y decidí seguir por mi cuenta por otro camino. Al fin y al cabo ambos caminos conducían al mismo sitio… 

H. Llegué antes que ella a casa de su abuela. Era una tontería esperar hasta que Caperucita llegase, por lo que llamé a la puerta con la intención de avisar a la abuelita de que su nieta estaba a punto de llegar y que le traía una cesta con comida. La anciana me abrió la puerta y me invitó a pasar. Me ofreció una taza de té y me comentó que aunque agradecía mucho la visita de su nieta, no le parecía bien que una niña tan pequeña recorriese un camino tan peligroso sola. 

I. Nada más entrar por la puerta, Caperucita hizo un comentario peyorativo sobre mis orejas. En cualquier caso, no le di importancia. Ya me habían insultado otras veces y simplemente le respondí que si tenía las orejas grandes y peludas era porque con ellas podía oírla mejor. 

J. Sospeché de ella rápidamente ya que vestía de forma estrafalaria. Para empezar, iba toda del mismo color, llevaba una capa roja que se agitaba con el viento y encima tenía la cabeza cubierta para no ser reconocida. Como no me fiaba de ella, me quedé detrás del árbol para espiarla. Pasados unos minutos me armé de valor y salí de detrás del árbol decidido a averiguar quién era y qué estaba haciendo en mi bosque. Me acerqué sigilosamente y le pregunté que cómo se llamaba y adónde se dirigía. 

Ahora identifica los marcadores discursivos que aparecen en el texto y completa la siguiente tabla: 


Función


Ejemplos
Organiza y ordena el discurso



Introduce una consecuencia con respecto a lo que se ha dicho previamente


Introduce una idea que contrasta o se opone con lo que se ha dicho previamente


Asume lo dicho anteriormente y permite avanzar en la información


Reformula e introduce una idea nueva y no le da importancia a lo dicho anteriormente


Da una explicación y hace hincapié sobre algo que se ha dicho anteriormente


Recapitula lo que se ha dicho




Explica e introduce una causa




Añade una información nueva que es más fuerte que lo que se ha dicho anteriormente